jueves, 11 de octubre de 2018

MI PRIMERA "PRÁCTICA PROFESIONAL"

Había una vez una estudiante de la Escuela Normal Superior, quien estaba muy emocionada por que iría a dar clases por primera vez a una Escuela Primaria.

 Ella estuvo buscando de que manera podía llamar la atención de los niños y como daría su clase -¡Oh!, que difícil es esto- pensó, pero no se dio por vencida y una noche antes del día tan esperado realizó con mucho entusiasmo y alegría el material que utilizaría para la clase, mientras trabaja cantaba la siguiente canción: la,la,la, mañana es mi día, la,la,la con mucha alegría yo voy a trabar y a mis alumnos yo voy a enseñar.

Muy cansada decidió ir a la cama a dormir. A la mañana del día siguiente muy temprano dio un brinco y corrió a bañarse, después tomo su uniforme, preparó todo, pero TODO el material que llevaría a la escuela y muy feliz y contenta, brincando como los conejitos, se dirigió hacia la primaria.

Todo el camino iba muy feliz, pero, al llegar a la escuela sintió algo en su estomago, tomo aire y pensó -todo estará bien-, entro deprisa a la dirección de la escuela y la directora muy entusiasta le dijo -¿Ya estas lista?- y ella respondió que si, pero no sabia a lo que se iba enfrentar al llegar al salón...

Cuando entró al  salón de 4° "B" ¡SORPRESA!, la maestra de grupo no había asistido a la escuela, de pronto sintió como si estuviera en medio de un bosque oscuro, lleno de fantasmas que la asustaban y en su mente se imaginaba a una bruja malvada riéndose y diciendo -¡JA,JA,JA! Bienvenida a la docencia practicante- no le quedo mas que respirar profundo y afronto el reto.

Comenzó presentándose con los alumnos, después al verlos con mucho sueño los puso a hacer un poco de ejercicio; todo marchaba bien, comenzó con la clase que llevaba preparada para la materia de matemáticas y empezó a platicar con sus alumnos algo de la vida cotidiana como una pizza y en que numero de partes la podían dividir.

Todo marchaba bien, pero como en todos los cuentos no todo es color de rosa, de pronto los alumnos comenzaron a dejar de prestarle atención, comenzaron a levantare de su lugar y a jugar; dentro de si misma dijo -¡Oh rayos! y ahora ¿quién podrá defenderme?- lamentablemente no había ningún superheroe que pudiera salvarla, así que ni modo, tuvo que ser fuerte y tratar de calmar la situación. 

Puso a trabajar a los niños en una actividad de pintar en una tabla los decimos, centésimos y milésimos, y así mantuvo un poco calmados a los niños.
Posteriormente llego su salvador, el Maestro de Inglés, quien dio la clase y al salir del salón le dijo "suerte, principiante" ella lo miró con cara de "AYUDAAA" y disfrutó un momento de Paz mientras los alumnos jugaban en el descanso.

Al entrar de nuevo al salón, puso a trabajar a los niños con la materia de Español, en donde algunos leyeron trabalenguas, la verdad es que batallaron mucho y disfrutaba reír un poco con ellos. Después anotaron las características y cada niño inventó uno en su cuaderno.
 
Terminó la jornada escolar y muy cansada, se dirigió a su casa.
Al día siguiente, iba con más energías y con toda la actitud y valentía para afrontarse a esos pequeños duendecillos. Al llegar al salón se asomó por una pequeña ventanita de la puerta y de pronto pareció que un destello de luz se iluminó dentro del salón; una maestra estaba sentada en el escritorio. Entró y saludo a todos en general y posteriormente saludo a la maestra y se sentó en uno de los bancos a escuchar como trabajaba la maestra de grupo.

Posteriormente esta muchachita de la que les hablo, comenzó a dar su clase de matemáticas y puso una actividad al grupo, después paso por los lugares de los niños que no entendían y los apoyo.

Cuando estaba revisando la actividad uno de los pequeños se la acerco lo cual le causó mucha rareza, y le preguntó si tenia alguna duda el niño solo extendió la mano y le dio un pequeño papel doblado. Cuando desdoblo la hoja se sintió súper feliz, era una carta que decía "Es la mejor maestra del mundo" sonrió de oreja a oreja y pensó que todo estaba valiendo la pena aunque era muy difícil lidiar con esos pequeños.

Así continuo el día escolar hasta que llego la hora de salida y todos los niños se fueron muy contentos a casa. Ella mientras tanto estaba un poco cansada pero se iba mucho mejor que un día anterior.
Y colorín colorado, esta historia a acabado.

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